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Derechos del pueblo saharaui

El contenido básico de los derechos es el “derecho a tener derechos”, un derecho más que se suma a la lista de los intereses, del poder y de las desigualdades. Según este papel todas las personas tenemos los mismos derechos, pero depende de los derechos a los que nos estemos refiriendo, ya que si una persona tiene sed, al menos su saliva puede tragar, y si una persona quiere opinar, al menos puede sin que le oigan. Pero todo depende de qué persona estamos hablando, ya que no todas pueden reír en el mismo circo, ni mojarse cuando llueve de la misma forma, no todas y todos tenemos los mismos derechos.

La mayor violación de los derechos humanos se produce cuando se le impide a un individuo luchar por ellos, por unos objetivos políticos y éticos que le permitan una vida digna, cuando se le impide la posibilidad de luchar para la consecución de la dignidad humana.

¿Pero qué derechos se nos niegan? ¿A qué derechos no podemos acceder? Es cierto que existen muchos derechos que no sabemos ni de su existencia, pero me pregunto si existirá el derecho a soñar o el derecho a la esperanza, ya que son los dos únicos deseos en los que creo, e incluso afirmar que existen porque se ven reflejados en muchas personas que luchan cada día por conseguir esa dignidad tan apreciada por todas y todos, pero en especial, por el pueblo saharaui. Pueblo que sueña con su libertad sin perder jamás la esperanza.

No apreciamos el “valor de la libertad” hasta que no conocemos sus luchas por alcanzarla. ¿Pero si en la lista de derechos pone que tenemos libertad? …olvidaba que no existen los derechos para algunas personas o países cuando se cruzan intereses económicos, naturales, materiales, inhumanos… como ocurre con el Sahara Occidental, país ilegalmente regalado y ocupado, saqueado, olvidado por los que tienen el poder y administrado por los traidores que los colonizaron que les prometían la libertad en un pozo de mentiras.

España fue el país colonizador del Sahara que, posteriormente, regaló a Marruecos y que lo ocupa de forma ilegal reconocido por varios documentos internacionales como en la Carta de las Naciones Unidas o en el Derecho Internacional. Es por ello, que hace 37 años el Sahara sufre constantes violaciones de derechos humanos, de su libertad como personas y como país. No tienen los mismos derechos una persona saharaui que una persona marroquí, no existe igualdad en la libertad, igualdad en la justicia, igualdad en los recursos, igualdad en los bienes. Pero en realidad no buscan ser iguales que ellos, buscan la libertad de su país y no someterse más a la dictadura de Marruecos.

En sus luchas por la libertad, el pueblo saharaui no tiene ningún derecho frente a Marruecos, y se podría decir, que tampoco los tienen frente a la comunidad internacional que solo mira sin hacer nada. Ejemplo claro de ello, ha sido la trata hacia los 24 activistas saharauis juzgados por un Tribunal Militar Marroquí, cuyos delitos fueron la lucha por la libertad de su pueblo, concretamente, en el desmantelamiento del campamento de la dignidad, el campamento de Gdeim Izik, el 8 de noviembre del 2010, y que, después de repetidos e intensos juicios han sido condenados (nueve cadenas perpetuas, cuatro condenas a 30 años de prisión, siete a 25 años de prisión, tres a 20 años de prisión y dos han sido puestos en libertad), a pesar de la falta de pruebas y de ser considerado, por los observadores internacionales, un juicio ilegal.

Son personas que han luchado, juzgados en un país que no es el suyo y de forma injusta, y han sido condenados de la forma más aberrante que existe y, por qué, por ser saharauis.

Igualdad, democracia, libertad, derechos…son palabras que no existen para los saharauis mientras que sigan bajo ocupación marroquí. Pero las que siempre tendrán presentes son las de lucha, sueño, esperanza y dignidad, porque la riqueza humana no se mide por lo que uno tiene, sino por lo que es capaz de hacer.